SEMANA 11 BOSQUEJO SEMANA 11 BOSQUEJO. BOSQUEJO La resurrección del Salvador-Hombre


Save this PDF as:
 WORD  PNG  TXT  JPG

Tamaño: px
Comenzar la demostración a partir de la página:

Download "SEMANA 11 BOSQUEJO SEMANA 11 BOSQUEJO. BOSQUEJO La resurrección del Salvador-Hombre"

Transcripción

1 SEMANA 11 BOSQUEJO SEMANA 11 BOSQUEJO Día 1 Día 2 BOSQUEJO La resurrección del Salvador-Hombre Lectura bíblica: Lc. 24:6-8, 25-27, 30-32, I. A fin de ver la resurrección del Salvador-Hombre, necesitamos que el Señor Espíritu abra nuestro entendimiento para que podamos entender las Escrituras mediante Su iluminación (Lc. 24:6-8, 25-27, 30-32, 44-46; Ef. 1:17-18): A. A fin de entrar en Su resurrección que imparte vida, el Salvador-Hombre sufrió una muerte todoinclusiva y con un estatus séptuplo: el Cordero de Dios (Jn. 1:29), un hombre en la carne (Ro. 8:3), un hombre de la vieja creación (1 Co. 15:45), la serpiente de bronce (Jn. 3:14), el Primogénito de toda creación (Col. 1:15), el Pacificador (Ef. 2:15) y un grano de trigo (Jn. 12:24). B. La resurrección del Salvador-Hombre fue la manera en que Dios vindicó y aprobó Su persona y Su obra redentora todo-inclusiva efectuada mediante Su muerte; Su resurrección también fue el éxito que Él obtuvo en todos Sus logros (Hch. 2:24; 3:15; 4:10; 5:30; 10:40; 13:30, 33-34, 37; 17:31; 26:8; Jn. 10:17-18; Ro. 4:25). C. La resurrección del Salvador-Hombre fue la victoria que Él obtuvo sobre la muerte, incluyendo a Satanás, el Hades y la tumba (Hch. 2:24; Fil. 3:10a; Ro. 6:9; 2 Ti. 1:10; He. 2:14; 1 Jn. 3:8; Ap. 1:18; cfr. 2 Ti. 4:22). D. La resurrección del Salvador-Hombre fue Su glorificación (Jn. 12:23-24; 13:31-32; 17:1; Lc. 24:26; 12:49-50). E. La resurrección del Salvador-Hombre fue Su nacimiento como el primogénito Hijo de Dios (Hch. 13:33; Ro. 1:3-4; 8:29). F. La resurrección del Salvador-Hombre fue Su transfiguración, en la que llegó a ser el Espíritu vivificante para entrar en los creyentes (1 Co. 15:45; Jn. 14:16-20). G. La resurrección del Salvador-Hombre fue Su Día 3 Día 4 germinación en la nueva creación, en la cual impartió la vida divina en Sus creyentes para que ellos fuesen regenerados como los muchos hijos de Dios (12:24; 1 P. 1:3; Jn. 1:13; 3:15-16; 2 Co. 5:17; Gá. 6:15; Ro. 8:29; He. 2:10). H. La resurrección del Salvador-Hombre fue Su propagación, para producir a la iglesia como Su reproducción (Jn. 12:24; 1 Co. 10:17; Ef. 1:20-23). I. La resurrección del Salvador-Hombre resultó en que Él pudiera vivir en nosotros; Él vive en nosotros para que nosotros podamos vivir por Él y ser Su reproducción (Jn. 14:19-20; Gá. 2:20). II. La resurrección del Salvador-Hombre empezó mientras Él moría, así como la resurrección de un grano de trigo empieza con su muerte; mientras Él moría externamente, estaba resucitando internamente (Jn. 12:24; 1 P. 3:18): A. Por un lado, el Salvador-Hombre vivía para morir (Lc. 12:49-50), y por otro, estaba muriendo para vivir (1 Co. 15:35-36). B. Antes de Su muerte física, Cristo ya era la resurrección (Jn. 11:25); mientras Él vivía en su vida humana, estaba resucitando por medio de la muerte; Él es el Salvador-Hombre que muere para vivir, y también es el Salvador-Hombre que vive al morir: 1. La muerte de Cristo significa que cuando Cristo vivió en la tierra, Él continuamente se rechazaba a Sí mismo; Él llevó una vida en la que se negaba a Sí mismo y vivía por el Padre (6:57; 5:19; 4:34; 17:4; 14:10, 24; 5:30; 7:18). 2. Él llevó una vida en la que el pesebre fue el comienzo y la cruz fue el final (Lc. 2:12; 23:23-46); cuando fue bautizado, Él reconoció y declaró que, como hombre en la carne, en Su humanidad (Jn. 1:14; Ro. 8:3), no servía para otra cosa que morir y ser sepultado (Mt. 3:13-17). 3. Aunque Su vida humana era muy pura y muy santa, Él no vivió mediante esa vida, sino que la puso a un lado, la puso en la muerte, y vivió por la vida del Padre:

2 SEMANA 11 BOSQUEJO SEMANA 11 BOSQUEJO Día 5 Día 6 a. El hecho de que Él [levantara] los ojos al cielo significa que era uno con el Padre, pues confiabaenelpadrecomolafuentedebendición (Lc. 9:16; Jn. 10:30). b. Él no hizo nada por Sí mismo (5:19), no buscó Su propia voluntad, sino la voluntad del Padre que lo envió (v. 30b), tampoco buscó Su propia gloria, sino la gloria del Padre que lo envió (7:18). III. Cuando fuimos regenerados por el Salvador- Hombre resucitado como Espíritu vivificante, nacimos crucificados ; ahora que fuimos regenerados crucificados, estamos muriendo para vivir y viviendo al morir (3:5-6; Gá. 2:20): A. Morir para vivir significa vivir bajo la operación de la crucifixión de Cristo; por un lado, Pablo había sido aniquilado, crucificado, pero por otro, un Pablo resucitado, alguien que había sido regenerado, continuaba viviendo; Cristo vivía en él, y él vivía a Cristo (v. 20; Fil. 1:21a). B. Así como Cristo, el único grano como prototipo, cayó en la tierra para morir, también nosotros, los muchos granos como la reproducción masiva, debemos seguirle y caer en la tierra para morir, ejercitándonos continuamente para rechazar al yo y vivir mediante otra vida, la vida del Salvador-Hombre (Jn. 12:24-26; Lc. 9:23-25; Col. 3:4a). C. Cuando no vivimos por nuestra vida natural, sino que vivimos por Él como la vida que está dentro de nosotros, estamos en resurrección; nosotros morimos para vivirle, y Él vive en virtud de que morimos (Gá. 2:20; 6:17; 1 Co. 15:31, 36). D. Debemos seguir el modelo establecido por el Señor Jesús, quien llevó una vida crucificada para expresar la vida divina, manifestando en su vivir los atributos divinos como virtudes humanas; seguirle intrínsecamente como nuestro modelo que mora en nosotros equivale a llevar en nuestro cuerpo las marcas de Jesús por medio de la gracia de Cristo (1 P. 2:21; Gá. 6:17-18). E. Debemos disfrutar la preciosa muerte de Cristo con su dulzura y eficacia, y la preciosa resurrección de Cristo con su poder repelente en Cristo como el Espíritu compuesto, con miras a la vida de iglesia (Éx. 30:22-25; 1 Co. 15:45; Ro. 14:17-18; cfr. Dt. 8:7-8). IV. Mediante el poder de la resurrección de Cristo, somos capacitados para morir cada día, para tomar nuestra cruz cada día, siendo configurados alamuertedecristomedianteelespíritucomo el poder y las riquezas de Su resurrección por el bien de Su Cuerpo (Fil. 3:10; 1 Co. 15:31; Lc. 9:23; cfr. Cnt. 2:8-14; Os. 6:1-3): A. La realidad de la resurrección es el Cristo pneumático, quien como el Espíritu consumado mora en nuestro espíritu y está mezclado con él (Jn. 20:22; 1 Co. 15:45; 6:17). B. Es al estar en este espíritu mezclado que somos partícipes de la resurrección de Cristo y la experimentamos, lo cual nos capacita para ser uno con la obra de la cruz, a fin de ser librados del yo y ser transformados en un nuevo hombre en la nueva creación de Dios para que se lleve a cabo la economía de Dios en la edificación del Cuerpo orgánico de Cristo (Ro. 8:2, 4, 6, 13; 12:1-2, 11).

3 SEMANA 11 DÍA Jn. 12:24 Hch. 2:23-24 DÍA 1 De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no caeenlatierraymuere,quedasolo;perosimuere, lleva mucho fruto. A éste, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, matasteis clavándole en una cruz por manos de inicuos; al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible que fuese retenido por ella. Cuando el Salvador-Hombre murió en la cruz tenía un estatus séptuplo. Esto quiere decir que en Su muerte Él era el Cordero de Dios (Jn. 1:29), un hombre en la carne, un hombre de la vieja creación, la serpiente (Jn. 3:14), el Primogénito de toda creación (Col. 1:15), el Pacificador (Ef. 2:15) y un grano de trigo (Jn. 12:24). El Cordero de Dios quitó nuestro pecado, la serpiente de bronce destruyó la vieja serpiente, Satanás, y el grano de trigo liberó la vida divina [Además,] Cristo, en el aspecto del Primogénito de toda creación, murió llevando consigo toda la vieja creación a la cruz. También, como el postrer Adán, llevó al viejo hombre a la cruz. Y no sólo eso, también fue crucificado como un hombre en la carne. En 2 Corintios 5:21 dice que Él fue hecho pecado por nosotros. El pecado está relacionado con la carne. Por lo tanto, Romanos 8:3 dice que Dios envió a Su Hijo en semejanza de carne de pecado y en cuanto al pecado. En la cruz Cristo condenó el pecado en la carne. Por último, Cristo murió como el Pacificador, Aquel que abolió las ordenanzas de la cultura y la vida humanas. Por consiguiente, en la cruz Cristo era el Cordero, la serpiente, el grano de trigo, un hombre en la carne hecho pecado por nosotros, el postrer Adán, o sea, un hombre en la vieja creación, el Primogénito de toda creación y el Pacificador. Así, caracterizado por estos siete aspectos, Él murió como nuestro Redentor. (Estudio-vida de Lucas, pág. 592) La persona y la obra del Salvador-Hombre fueron rechazadas y condenadas. Los líderes religiosos pensaron que ya que lo 211 SEMANA 11 DÍA 1 habían crucificado, ahora podían reposar con gozo. Sin embargo, Dios vino y resucitó al Señor Jesús. Dios no discutió ni tampoco celebró una conferencia para negociar con ellos. Es posible que Dios dijera: No estoy interesado en hablar con vosotros que sois unos insensatos. Haré una cosa: resucitaré a Aquel mismo que crucificasteis. El hecho de que lo resucito indica que vindico a Su persona y a Su obra, pero es una vergüenza para los que le condenaron. En la resurrección de Cristo, Dios no sólo vindicó a Su persona y Su obra, sino también las aprobó. Al resucitar al Señor Jesús, es como si Dios dijera a la nación judía y a sus líderes: Yo apruebo al que condenasteis. Decís que Jesús blasfemaba contra Mí. Pero Yo apruebo lo que Él hizo, lo que Él dijo y lo que Él era. Pensasteis que podíais darle muerte. En la cruz Él padeció en vuestras manos, pero llevó a cabo Mi obra de redención. Apruebo Su obra redentora. El Salvador-Hombre no sólo fue vindicado por Dios, y no sólo fue demostrado el éxito que tuvo en Sus logros, sino que también fue victorioso sobre la muerte, Satanás, el Hades y la tumba [Hch. 2:24], todo lo cual nos concierne mucho y nos afecta. El Salvador-Hombre venció la muerte y destruyó a Satanás (He. 2:14). Las llaves de la muerte y del Hades están ahora en Sus manos (Ap. 1:18), y Él es el vencedor de la tumba. Además, la resurrección del Salvador-Hombre era Su glorificación (Jn. 13:31-32; 17:1; Lc. 24:26). Puesto que este asunto es difícil de entender y de definir, usar el ejemplo del grano de trigo nos ayudará (Jn. 12:24). Hay vida en un grano de trigo. Cuando se siembra el grano en la tierra, éste muere, pero al mismo tiempo crece. Si no se lo sembrara en la tierra, el grano no moriría ni tampoco crecería. Pero un grano enterrado en la tierra será, con el tiempo, glorificado en su crecimiento. Como el grano de trigo, una semilla de clavel muere al caer en la tierra. Pero con el tiempo crece, brota de la tierra y florece. El florecimiento de un clavel es su glorificación. Por lo tanto, una semilla de clavel se glorifica totalmente cuando florece. (Estudiovida de Lucas, págs , ) Lectura adicional: Estudio-vida de Lucas, mensajes 54, 70-71

4 SEMANA 11 DÍA Hch. 13:33 DÍA 2 Dios ha cumplido a los hijos de ellos, a nosotros, resucitandoajesús;comoestáescritotambiénenel salmo segundo: Mi Hijo eres Tú, Yo te he engendrado hoy. Jn. Yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador el 14:16-18 Espíritu de realidad, permanece con vosotros, y estará en vosotros. No os dejaré huérfanos; vengo a vosotros. 20 En aquel día vosotros conoceréis que Yo estoy en Mi Padre, y vosotros en Mí, y Yo en vosotros. En la glorificación del Salvador-Hombre Él nació como Hijo primogénito de Dios. Hechos 13:33 revela que para el hombre Jesús resucitar era nacer. Él fue engendrado por Dios, en Su resurrección, para ser el Hijo primogénito de Dios entre muchos hermanos (Ro. 8:29). Él era el Hijo unigénito de Dios en la eternidad (Jn. 1:18; 3:16), pero después de la encarnación y por medio de la resurrección, fue engendrado por Dios en Su humanidad para ser el Hijo primogénito de Dios. La palabra primogénito indica que habrá otros hijos. Hebreo 2:10 habla de muchos hijos, y en Romanos 8:29, de muchos hermanos. En la resurrección el Señor fue a Sus hermanos, quienes componen Su iglesia, y les anunció el nombre del Padre (He. 2:12). Mediante la encarnación, el Hijo unigénito de Dios se puso la humanidad y se hizo el Dios-hombre. Luego al resucitar este Dios-hombre nació de Dios para ser Su Hijo primogénito. (Estudio-vida de Lucas, págs. 602, 603) La resurrección del Salvador-Hombre consiste en que se transfiguró en Espíritu vivificante para entrar en Sus creyentes (1 Co. 15:45; Jn. 14:16-20) Si un grano de trigo cae en la tierra y muere, lleva mucho fruto [12:24]. Esto es germinar mediante la resurrección Pedro dice: Bendito sea el Dios y Padre que nos ha regenerado para una esperanza viva, mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos (1 P. 1:3). Cuando Cristo resucitó, nosotros Sus creyentes 213 SEMANA 11 DÍA 2 estábamos incluidos en Él (Ef. 2:6); por lo tanto, en Su resurrección, Él nos impartió la vida divina y nos hizo igual a Él en vida y en naturaleza. Antes de que se nos hiciera germinar mediante la resurrección del Salvador-Hombre, éramos la vieja creación. Pero en el instante que se nos hizo germinar, comenzamos a ser la nueva creación. La vieja creación no tiene la vida y la naturaleza divinas, pero la nueva creación, compuesta por los creyentes que nacieron de Dios (Jn. 1:13; 3:15; 2 P. 1:4), sí las tiene. Por lo tanto, somos la nueva creación (2 Co. 5:17; Gá. 6:15), no según la vieja naturaleza de la carne, sino según la nueva naturaleza de la vida divina. Cuando el Salvador-Hombre resucitó también se propagó para producir la iglesia, la cual es Su reproducción En Efesios 1:20-22 vemos cuatro asuntos relacionados con la producción de la iglesia: resucitar a Cristo de entre los muertos, sentarle en Su transcendencia, someter todas las cosas bajo Sus pies, y darle por Cabeza sobre todas las cosas. El resultado, el producto, de estos cuatros asuntos es la iglesia, como lo indica la frase alaiglesia mencionada en el versículo 22 Ya que dicho proceso comienza con ésta, Su resurrección tiene como fin producir la iglesia, la cual es Su reproducción. Juan 14:16-20 revela que el Cristo resucitado vive ahora en nosotros Conforme al versículo 16, el Señor rogaría al Padre para que diera a los discípulos otro Consolador. El Hijo era el primer Consolador y rogó al Padre que enviara otro Consolador, el Espíritu de realidad, quien estaría en nosotros. Luego en el versículo 18 el Señor añade: No os dejaré huérfanos; vengo a vosotros. Al leerlo con el versículo 17, esto indica que Él [el sujeto de esté ], quien es el Espíritu de realidad en el versículo 17, se convierte en el Yo del versículo 18. Esto indica que después de Su resurrección, el Señor fue hecho el Espíritu de realidad. Más tarde, el Señor, refiriéndose al día de Su resurrección, dice en Juan 14:20: En aquel día vosotros conoceréis que Yo estoy en Mi Padre, y vosotros en Mí, y Yo en vosotros. Aquí el Señor dice claramente Yo en vosotros, revelando que Él mismo estaría en nosotros. (Estudio-vida de Lucas, págs. 605, 619, , 629) Lectura adicional: Estudio-vida de Lucas, mensajes 72-74

5 SEMANA 11 DÍA P. 3:18 Lc. 12: Co. 15:35-36 DÍA 3 Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el Justo por los injustos, para llevaros a Dios,siendomuertoenlacarne,perovivificadoenel Espíritu. Fuegohevenidoaecharsobrelatierra;y cómoquisiera que ya estuviera encendido! De un bautismo tengo que ser bautizado; y cómo me angustio hasta quesecumpla! Pero dirá alguno: Cómo resucitarán los muertos? Con qué cuerpo vendrán? Necio, lo que tú siembras no se vivifica, si no muere. La muerte de Cristo significa que cuando Cristo vivía en esta tierra, siempre se negaba a Sí mismo. Nos dijo que nunca hacía nada por Su propia cuenta, sino que lo hacía todo por el Padre (Jn. 6:57; 5:19; 4:34; 17:4, 14:10, 24; 5:30; 7:18). Él tenía una vida humana muy santa y pura, pero no vivía por esa vida. Hizo a un lado esa vida, le dio muerte, y vivía por la vida del Padre, lo cual fue un modelo para nosotros. Debemos ser la producción en serie de ese modelo, los Dios-hombres que tienen la vida humana elevada en la resurrección de Cristo y también la vida divina. Aun nuestra vida humana ha sido elevada en la resurrección de Cristo, pero no debemos vivir por esa vida, por nosotros mismos. (Puntos prácticos en cuanto a la compenetración, pág. 27) Dios se hizo hombre para ser un Dios-hombre. Aquel pequeño Jesús que yacía en el pesebre era un Dios-hombre Él no sólo vivió como hombre, sino también como Dios. Por consiguiente, SuvidaeralavidadeunDios-hombre.Élparecíaunhombre común a Sus discípulos y a la gente. Muchos al oírle se maravillaban y decían: No es éste el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? Y no están aquí con nosotros Sus hermanas? (Mr. 6:2-3). Ellos se asombraban de que un hombre pudiese hacer tales cosas y exhibiese las máximas virtudes en la humanidad. Quién es Él? Es Dios hecho hombre, un hombre verdadero. Pero este Hombre no vivía por Su propia cuenta, por Su vida humana. 215 SEMANA 11 DÍA 3 Más bien, Él rechazó Su vida humana; se negó a Sí mismo; vivió como un hombre impulsado por otra vida,la vida de Dios.Él nos dijo que todo lo que hacía y todo lo que decía no provenía de Sí mismo, sino del Padre que le había enviado (Jn. 14:10, 24). Él era un verdadero hombre que vivía allí; sin embargo, moría a Su vida natural. Él moría para vivir; moría a Su hombre natural a fin de vivir por la vida de Dios. Esa muerte a Su vida natural es la cruz, y Su vivir por la vida divina es en resurrección. Durante treinta y tres años y medio este Dios-hombre, Jesús, fue un hombre genuino, pero no vivía por la vida del hombre sino por la vida de Dios. Para vivir así, Él tuvo que ser crucificado. La crucifixión mencionada en el Nuevo Testamento ocurrió en la cruz de madera que fue erigida en el monte Calvario. Pero ustedes deben darse cuenta de que antes de que Jesús fuera a la cruz física, Él había vivido una vida crucificada todos los días durante treinta y tres años y medio Luego, en resurrección, Él vivió la vida de Dios. La vida de Dios con todos sus atributos fue expresada en la vida de este Dios-hombre Jesús y manifestada como Sus virtudes. (Puntos prácticos en cuanto a la compenetración, págs ) El vivir del primer Dios-hombre comenzó en el pesebre y llegó hasta la cruz. Al principio y al final de Su vida, se encuentran estas dos señales. Cuando yo era joven, no me atrevía a decir si me gustaban el pesebre y la cruz. Pero hoy me glorío al decir que llevo una vida cuyo principio es un pesebre y cuyo final es una cruz. Éste es el vivir del Dios-hombre. El Señor se humilló y fue obediente hasta la muerte, una muerte de cruz (Fil. 2:8). Él escogió esta clase de vida, empezando con un pesebre y terminando con una cruz. El Señor Jesús reconoció que, conforme a Su carne (Su humanidad, Jn. 1:14; Ro. 1:3; 8:3), Él no servía para nada más que morir y ser sepultado. Jesús necesitaba ser bautizado porque se hizo carne, cuyo único destino a los ojos de Dios, es morir y ser sepultada. Sepultar a una persona muerta por el bautismo corresponde al camino de justicia, no al camino de la ley con sus estatutos y ordenanzas. (El vivir del Dios-hombre, págs. 26, 37-38) Lectura adicional: Puntos prácticos en cuanto a la compenetración, caps. 2-4

6 SEMANA 11 DÍA Mt. 14:19 DÍA 4 Entonces mandó a las multitudes recostarse sobre la hierba; y tomando los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo, y partió y dio los panes a los discípulos, y los discípulos a las multitudes. [En Mateo 14:19 el Señor] bendijo el alimento al levantar los ojos al cielo. Levantarlosojosalcieloindica que Él acudía al Padre que está en los cielos. Esto da a entender que Él sabía que el origen de las bendiciones no era Él mismo, pues Él era el enviado. El enviado no debe ser la fuente de la bendición, sino Aquel que envía, el Padre, debe ser la fuente de la bendición. La mayoría notan el milagro en Mateo 14. Pero nosotros debemos ver el patrón que Él estableció para nosotros aquí Él levantó los ojos al Padre que está en los cielos y bendijo los cinco panes y los dos peces frente a Sus discípulos [Luego le] dijo a Sus discípulos lo que debían hacer. Sin duda alguna, lo que hizo era el modelo para que ellos hicieran lo mismo que Él. Según este patrón, tenemos que percatarnos de que nosotros no somos los que envían, sino los que son enviados. No importa cuánto podamos hacer, debemos entender que seguimos necesitando la bendición que procede de la fuente,de Aquel que envía,para poder comunicarla a los destinatarios. Ésta es una gran lección que quisiera subrayar. Al levantar los ojos al Padre que está en los cielos, el Hijo da a entender que como el Hijo en la tierra, enviado por el Padre que está en el cielo, Él era uno con el Padre y confiaba en Él (Jn. 10:30). Éste es un principio muy importante. Cuando hablo por el Señor, tengo la sensación de que soy uno con Él y confío en Él. Lo que sé y lo que puedo hacer son cosas que no tienen ninguna importancia. Ser uno con el Señor y confiar en Él es lo único que cuenta en nuestro ministerio. Nunca debemos ministrar la palabra al permanecer en nosotros mismos ni al confiar en lo que podamos lograr. Si confiamos en lo que nosotros podemos hacer, estamos acabados. La bendición llega sólo cuando nuestro ser es uno con el Señor y confiamos en Él. (El vivir del Dios-hombre, págs. 127, 128) El Señor no hizo nada por Su propia cuenta (Jn. 5:19). Esto 217 SEMANA 11 DÍA 4 también fue un modelo de acción para los discípulos. Él es la persona por medio de la cual todo el universo fue creado, y aun así, no obró por Su propia cuenta Él dijo que todo el que lo quisiera seguir debía tomar su cruz y negarse a sí mismo (Mt. 16:24). Él llevó una vida de negarse a Sí mismo. El Señor no procuró hacer Su propia voluntad, sino la voluntad del que lo había enviado (Jn. 5:30b). En primer lugar, Él se negó a Sí mismo; segundo, rechazó Sus ideas, Sus intenciones, Sus propósitos. Sólo procuró la voluntad del que lo había enviado. Todos nosotros debemos estar atentos a esto: cuando seamos enviados a hacer algo, no debemos aprovechar la oportunidad para hacer nuestra voluntad. Cuando llevamos a cabo la obra de Dios, buscamos realizar nuestro propósito o el de Él? Al hermano Watchman Nee siempre le preocupaba que cuando enviaba a un hermano a la obra del Señor, ese hermano aprovechara la oportunidad para ocuparse de su propia intención. El primer Dios-hombre no buscó Su propia gloria, sino la del Padre que lo había enviado (Jn. 7:18) Lo que [al hermano Nee] más le turbaba de los colaboradores era la dificultad de hallar uno que no fuera ambicioso. Ser ambicioso equivale a buscar gloria personal. Al servir al Señor en la vida de iglesia, siempre está presente nuestra ambición No pensemos que nosotros estamos libres de este tipo de ambición. Todos somos descendientes de Adán, seres caídos que padecen de la misma enfermedad, el mismo pecado. En Juan 7:18 el Señor dijo a los fariseos: El que habla por su propia cuenta, su propia gloria busca; pero el que busca la gloria del que le envió, éste es verdadero, y no hay en Él injusticia. Los fariseos buscaban su propia gloria. Nuestro yo, nuestro propósito y nuestra ambición son tres gusanos muy destructivos en nuestra obra. Si hemos de ser usados por el Señor siempre en Su recobro, tenemos que negarnos a nuestro yo, rechazar nuestros propósitos y renunciar a nuestra ambición Debemos buscar exclusivamente la voluntad del Señor Sólo necesitamos saber cómo laborar, cómo trabajar para el Señor negándonos a nosotros mismos, rechazando nuestro propósito y renunciando a nuestra ambición. (El vivir del Dios-hombre, págs. 128, 129, ) Lectura adicional: El vivir del Dios-hombre, mensaje 14

7 SEMANA 11 DÍA Jn. 3:5 Gá. 2:20 DÍA 5 Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo: El que no nace de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí En el momento en que fuimos regenerados, fuimos también crucificados Esto concuerda con lo que el Señor dijo en Juan 3:5: El que no nace de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios [Según la nota 2,] la palabra agua aquí corresponde al agua según el ministerio de Juan el Bautista. Juan dijo: Yo os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí os bautizará en el Espíritu Santo (Mt. 3:11) [Aquí] se habla muy enfáticamente del agua y del Espíritu. Más tarde, el Señor Jesús le dijo [a Nicodemo] que tenía que nacer de agua y del Espíritu. El agua alude al ministerio de Juan, y el Espíritu alude al ministerio del Señor. Nacer del agua,conforme al ministerio de Juan,pone fin al hombre de la vieja creación Cuando la gente venía a Juan y se arrepentía, Juan los sumergía en agua y los sepultaba, para ponerles fin, para aniquilarlos. Cuando un pecador se arrepiente ante Dios, debe arrepentirse al grado en que comprenda que no sirve para otra cosa que morir. Debido a esto, él se entrega como un cuerpo muerto al que lo bautiza. (The Christian Life, págs ) En el bautismo somos sepultados juntamente con Cristo en Su muerte [Ro. 6:4; Col. 2:12]. Cuando levantamos del agua a la persona que se bautiza, ello denota resurrección. Puesto que estamos en resurrección, estamos ahora en el Espíritu. Por medio del agua de muerte que le pone fin a todo, y por medio del Espíritu que hace germinar, nacemos espiritualmente. Nacer de nuevo mediante las acciones de aniquilar y germinar equivale a ser regenerado. Por lo tanto, todo aquel que es regenerado, es regenerado crucificado. Somos regenerados crucificados, y morimos a fin de vivir (1 Co. 15:36). Nacimos muertos y ahora morimos para vivir Pablo dijo que él moría diariamente (1 Co. 15:31; 2 Co. 4:11). El ambiente que 219 SEMANA 11 DÍA 5 nos rodea nos hace morir todos los días. La muerte es una experiencia continua. La vida cristiana es una larga vida en la cual morimos continuamente. Todos los días morimos para vivir. Renacimos crucificados, y ahora estamos muriendo para vivir. Éste es un vivir que está sujeto a la crucifixión de Cristo. En Gálatas 2:20 Pablo dijo: Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo en la fe. Por un lado, Pablo había sido aniquilado, pero por otro, un Pablo resucitado, alguien que había sido regenerado, continuaba viviendo. Pablo había sido crucificado juntamente con Cristo, pero Cristo vivía en él y él vivía a Cristo (Fil. 1:21a). Cristo y Pablo compartían una misma vida y tenían un solo vivir. Cristo como el postrer Adán llegó a ser el Espíritu vivificante con el propósito de morar en nosotros Además, este Espíritu vivificante es el Espíritu compuesto, el cual está mezclado con la divinidad de Cristo, Su humanidad, Su vivir humano, Su muerte, la eficacia de Su muerte, Su resurrección y el poder de Su resurrección (véase Filipenses 1:19 y la nota 4) Dado que tenemos este Espíritu compuesto, no nos hace falta nada más. En Él tenemos a Dios, la humanidad elevada, la muerte de Cristo, la eficacia de la muerte de Cristo, la resurrección de Cristo y el poder de Su resurrección. Todo lo que necesitamos está aquí En este Cristo pneumático, quien es el Espíritu vivificante y el Espíritu compuesto, tenemos la muerte de Cristodisponibleanosotros todos los días. (The Christian Life, págs. 135, ) El Nuevo Testamento nos exhorta a que andemos por el Espíritu (Gá. 5:16, 25). Andar por el Espíritu simplemente quiere decir andar en resurrección. Para experimentar esto necesitamos negarnos de manera que Cristo pueda vivir en nosotros. Si morimos, Cristo vive. Cristo vive en nosotros al nosotros morir Ahora que Cristo vive en nosotros, estamos íntimamente relacionados con Él. Podemos decir que Él y el creyente llegan a ser una semilla. UstedeslacáscarayÉleslavidaquesehallapordentro.Lacáscara tiene que morir a fin de que la vida en ella pueda vivir. Por lo tanto, cuando morimos, Cristo vive. Morimos para vivirle, y Él vive al nosotros morir. (Estudio-vida de Lucas, págs ) Lectura adicional: The Christian Life, caps. 7, 9, 12-13; El Espíritu, cap. 12

8 SEMANA 11 DÍA Jn. Sopló en ellos, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo. 20:22 Fil. A fin de conocerle, y el poder de Su resurrección, y la 3:10 comunión en Sus padecimientos, configurándome a Su muerte. El hecho que el Salvador-Hombre hace germinar la nueva creación equivale a Su propagación, Su multiplicación. En los Evangelios tenemos a un solo Cristo, el Cristo único, pero en Juan 20, después de que se infundió el Espíritu Santo como aliento en los discípulos, hubo por lo menos ciento veinte Cristos. Según el capítulo 1 de Hechos, estos ciento veintiuno, los ciento veinte discípulos más el Señor Jesús, estuvieron en una reunión de oración que duró diez días En el Día de Pentecostés se hicieron germinar otros tres mil. El único Cristo se convirtió primero en ciento veintiún Cristos, y luego, en tres mil ciento veintiún Cristos. Esta germinación es en realidad la reproducción del Cristo pneumático en Su resurrección. En el Día de Pentecostés Cristo vivía en tres mil ciento veinte de Sus miembros [como] el Cristo pneumático, el Espíritu vivificante. Este Cristo pneumático es en realidad Cristo mismo en resurrección. Aquí no debemos hablar del Cristo resucitado, sino del Cristo en resurrección. Cristo mismo es la resurrección, y la realidad de ésta es el Espíritu vivificante. De hecho, el Espíritu vivificante es la resurrección. Cristo en resurrección es la resurrección misma, y esta resurrección es el Espíritu vivificante. (Estudio-vida de Lucas, pág. 628) DÍA 6 Esta vida sólo estaba originalmente en un individuo, Jesucristo. Pero se ha multiplicado, reproducido, en muchos hombres que han sido redimidos y regenerados y que ahora poseen la vida divina. Todos ellos han sido alimentados, santificados, transformados y perfeccionados, no sólo para ser cristianos maduros, sino para ser Dios-hombres. La realidad del Cuerpo de Cristo es la vida corporativa que tienen los Dios-hombres perfeccionados, quienes son hombres auténticos mas no viven por su propia vida 221 SEMANA 11 DÍA 6 sino por la vida del Dios procesado, cuyos atributos se expresan en las virtudes de ellos. Ser perfeccionado es haber madurado por el ejercicio continuo de rechazar el yo y vivir por otra vida (Gá. 2:20a). Pablo [vivía al morir] a su hombre natural y vivía por su nuevo hombre con la vida divina. Ésta fue la razón por la cual dijo que por la abundante suministración del Espíritu de Jesucristo él vivía y magnificaba a Cristo (Fil. 1:19-21a). No debemos vivir por nuestro propio esfuerzo. Según lo que Dios ordenó en Su economía, nosotros ya estamos en la cruz Permanecer en la cruz es llevar la cruz y estar bajo la cruz [Sin embargo,] hay un nuevo hombre en mí. Éste es el hombre que Dios creó, al cual resucitó y elevó al impartirle Su divinidad. Este hombre es en realidad Dios mismo. Ahora yo vivo por ese hombre. Pero si no practico el mantener al viejo hombre en la cruz, nunca podré vivir por el nuevo hombre. Es por esto que en el primer capítulo de Filipenses Pablo nos dice que él vivía por la abundante suministración del Espíritu de Jesucristo. En Filipenses 3 Pablo dijo que él vivía una vida conformada a la muerte de Cristo (v. 10). La muerte de Cristo es un molde, y Pablo se puso en dicho molde de muerte para ser conformado allí. En este hombre, Pablo, se podía ver las marcas y la imagen de la cruz (Gá. 6:14, 17, véase la nota 1 del v. 17). Su vida vieja fue conformada a la muerte de Cristo por el poder de la resurrección de Cristo. El poder de resurrección lo fortaleció para que pudiera vivir como un Dios-hombre. El Señor espera que muchos de nosotros seamos así. La realidad del Cuerpo de Cristo no es simplemente una vida corporativa, sino una vida mezclada en la unión eterna, de los Dios-hombres tripartitos regenerados, transformados y glorificados con el Dios Triuno en la resurrección de Cristo y la realidad de esta resurrección es el Espíritu. Esta resurrección imparte en los creyentes al Dios consumado y libera la vida que vence la muerte. (Puntos prácticos en cuanto a la compenetración, págs ) Lectura adicional: Puntos prácticos en cuanto a la compenetración, caps. 4-5; Estudio de cristalización de Cantar de cantares, mensajes 5-6

9 SEMANA 11 HIMNO SEMANA 11 PROFECÍA HIMNO Himnos, #200 1 En la cruz estoy con Cristo, Y me libertó la cruz, Fui con Él resucitado, Vive en mi_espíritu. Redacción PROFECÍAde una profecía con un tema central e ideas secundarias: Oh, qué dulce es morir con Cristo! Para_el mundo,_el mal y_el yo; Oh, qué dulce es vivir con Cristo! Mientras reina_en mi_interior. 2 Elmisteriodelossiglos, Por la fe se reveló; La_esperanza de la gloria: Cristo_en mí, proclamo yo. 3 El secreto de la siega, Muerto_el grano vida da; Y el árbol injertado, Rica vida obtendrá. 4 Un secreto tiene_el santo: No_eslasantidadmasÉl; Oh, Señor, ven a vaciarnos, Y_a llenarnos con Tu ser! 5 Es un bálsamo_a la pena, El morir a nuestro yo, Y_encontrar la vida_eterna, Que nos suple nuestro Dios. 6 Es la_historia del Maestro, Por la cruz al trono fue; Como Él yendo_a la gloria, Por la muerte entraré.